Málaga

Ciudad española de casi 600.000 habitantes situada en la costa sur del país.

La ciudad de Málaga es la capital de la provincia de Málaga, una de las ocho que forman Andalucía. Es también conocida, tanto dentro como fuera de España, como la capital de la Costa del Sol. Sus 578.000 habitantes (según el padrón municipal del año 2021) comparten 400 km2 que incluyen montaña al norte y playa al sur. Dos ríos, el Guadalhorce y el Guadalmedina, atraviesan el municipio para llegar a la costa bañada por el mar Mediterráneo.

Es precisamente en la desembocadura del Guadalhorce donde se encuentran los orígenes de la ciudad ya que los fenicios fundaron aquí, alrededor del siglo IX a. C., un asentamiento comercial al que llamaron Malaka en honor -parece ser- a un dios supremo. Sin embargo, con el paso del tiempo, el cercano valle del río Guadalmedina se convirtió en el enclave favorito para establecerse debido a la presencia de un puerto natural más adecuado y del dominante monte Gibralfaro, definiendo así lo que iba a ser el emplazamiento definitivo del corazón de la ciudad hasta nuestros días.
 
Malaka pasó a ser Malaca a manos de los romanos en el siglo III a. C., creciendo exponencialmente su importancia en el comercio mediterráneo y también dentro de la jerarquía del Imperio Romano, confirmado con la proclamación de la Lex Flavia Malacitana ya en el siglo I de nuestra era. El garum, una salsa hecha a base de pescado, era el producto estrella del lugar que se exportaba a multitud de territorios. Unos de los mayores legados de esta etapa es el teatro romano que actualmente adorna a la ciudad y que proporciona una de las vistas más espectaculares de Málaga cuando se contempla a los pies de la imponente Alcazaba musulmana.

Y es que, tras un breve control visigodo, el siglo VIII marca el inicio de un periodo de dominación islámica que duraría más de 700 años. Durante esta nueva etapa, Malaqa vivió un gran desarrollo económico y urbanístico. Sirva como ejemplo de esto último el trazado irregular de muchas de las estrechas calles del centro y la construcción de numerosos edificios importantes como la mencionada Alcazaba elevada sobre el monte Gibralfaro. A pesar de que muchos cristianos se terminaron marchando al campo, Malaqa contaba con unos 15.000 habitantes durante el siglo XV.

En 1487 los Reyes Católicos hacen su entrada en la ciudad, expulsando así a la mayoría de musulmanes. Cristianos procedentes del interior de lo que hoy es la provincia y del valle del Guadalquivir llegaron a la -ahora sí- ciudad de Málaga. La Catedral comenzó a construirse a principios del siglo VXI y no se dio por concluida hasta 250 años después, a pesar de no llegar a erigirse su segunda torre lo que originó su sobrenombre de “La Manquita”.

La característica inestabilidad social y política de esta época quedaba aliviada en parte por la prosperidad económica local. El puerto era más que nunca el motor de la actividad comercial y de él salía el vino, la pasa y la seda que se producía en la provincia y que se exportaba a toda Europa. Málaga se enriquece y se expande extramuros con la creación de los barrios de Capuchinos, el Perchel, la Trinidad y la Victoria, sin olvidar la aparición junto al mar del famoso Paseo de la Alameda.

Pese a las dificultades y desgracias que sufrió toda España durante sus primeras décadas, el siglo XIX supuso una etapa dorada para la ciudad. Málaga se industrializa enormemente de la mano de los Larios (producción textil), Heredia (fabricación de hierro), Huelin y Gross entre otras familias, convirtiéndose en unos enclaves económicos más importantes del país. Sin embargo, a finales de este mismo siglo las dificultades volverían a hacer mella. La desesperante inestabilidad política española y la grave plaga de la filoxera que asesinó al campo malagueño dio al traste con las esperanzas de seguir prosperando. Tocaba reinventarse.

Vivir en Málaga y mirar al cielo era suficiente para darse cuenta de su privilegiado clima, con más de 300 días de sol al año y una temperatura que de día supera los 20 °C de media. El desarrollo mundial de los medios de transporte y el creciente interés por los viajes de placer por parte de las clases más pudientes comenzó a verse, a las puertas del siglo XX, como una oportunidad de negocio única para la ciudad. El Ayuntamiento comenzó a poner en valor todo lo que la ciudad podía ofrecer. En 1918, mientras media Europa sufría las consecuencias de una guerra sin precedentes y una devastadora epidemia de gripe, en la costa oriental se inauguraba el lujoso Balneario de Nuestra Señora del Carmen.

Pero, de nuevo, el incesante drama político de España volvía a truncar el bienestar de Málaga. La última Guerra Civil fue particularmente cruel con la ciudad y sus gentes, siendo obligatorio mencionar la tristemente famosa fue la huida de miles de malagueños por la carretera de Almería mientras eran bombardeados desde mar y aire. Décadas de precariedad económica y social fueron consecuencia directa del conflicto y de la consiguiente dictadura franquista. Hubo que esperar hasta la década de los 70 para que el turismo de sol y playa se convirtiera en el alivio que la ciudad necesitaba.

Desde entonces, Málaga pasó a ser uno de los destinos turísticos más importantes de Europa. Por su aeropuerto pasan cada año millones de visitantes extranjeros que también recorren la provincia. El puerto de la ciudad, totalmente remodelado a principios del siglo XXI, ve llegar a numerosos cruceros internacionales cuyos pasajeros se benefician de la gran propuesta cultural en oferta, entre la que destaca el Museo Picasso (el genial artista nació en la Plaza de la Merced en 1881). La multitudinaria Semana Santa y la popular Feria de Agosto son otras dos buenas razones por las que miles de turistas -sobre todo españoles- deciden visitar el lugar.

El Parque Tecnológico también juega un papel importante en la economía de Málaga. Abierto en el año 1992, fue impulsado por la Junta de Andalucía y se localiza en el extremo oeste de la ciudad. En él trabajan cerca de 20.000 personas, mayoritariamente en el sector de las nuevas tecnologías y comunicaciones. Las más de 600 empresas que se hospedan en el PTA generan alrededor del 8% del PIB local.

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